Mi conversación con la jícama

Tengo una amiga que, entre muchas otras cosas, da “Talleres de comunicación interespecies” para que exista una mejor convivencia con los animales. Ella pide que, para los ejercicios prácticos, lleves a tu gato, a tu pez o a tu caballo y se practique la comunicación intuitiva.

El otro día en facebook, leí los comentarios de los asistentes que escribían que había sido una experiencia maravillosa porque había un mejor entendimiento con sus mascotas; me dio gusto saber que mejoramos la armonía en nuestro planeta con este tipo de actividades. Uno de los comentarios de la página llamó totalmente mi atención. Era de una chica y decía así:

Y la experiencia puede ir más allá de los animales. Hoy estaba comiendo mi ensalada y sentí que la lechuga me habló. Ya no pude comer más

Wow. Pensé que ella estaba realmente conectada con el universo y rompía los esquemas de lo que comúnmente vivimos los habitantes del planeta. Y me atrapó el comentario porque hace unos días venía yo reflexionando sobre las verduras en mi vida debido a que el doctor me dijo que era una irresponsabilidad ser vegetariana sin los cuidados necesarios.

Así que decidí entrar en una armonía más profunda con mi entorno y probé el ejercicio con lo que tenía más cerca: mi jícama.

La miré fijamente, la toqué, vi su raíz. Quise ser tierna y la lavé con mucho cuidado. Le quité la cáscara y entonces comencé a hablarle. Fueron quince minutos de un intenso discurso en el que en mis manos, la jícama blanca y jugosa se quedó callada. Por supuesto que me indigné. Pensé que era una total falta de respeto, pos’esta qué se cree?

Intenté mi plan B: la amenacé con echarle limón si no hablaba. Tampoco.  Era hora de pasar a la tortura para hacerla hablar; le enseñé un filoso cuchillo y la corté lentamente.  Quise ser creativa así que le  hice forma de flor para que se diera cuenta de que aún tengo corazón y se podía salvar.  Nada.

Tenía que arder así que la provoqué con chamoy y chile… nada.  Era una jícama muy terca, muy de esas que no hablan… o tal vez era tímida y no se atrevía?  Noooo, una jícama blanca y grande no puede ser tímida!  Seguro que me está provocando.  Tuve que torturarla con el palo de paleta y enterrárselo.  Me sentía Hannibal Lecter buscando hacer una obra de arte.

jicaleta

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s